Según las películas modernas que giran entorno a la adolescencia, la edad en que se pierde la virginidad tiene que ver con un entorno un tanto complicado. Tu apariencia. Tu popularidad. La ropa. La cultura escolar. La presión de los padres. La religión. Antecedentes económicos. Cómo tu madre te sobreprotege.

Aunque los científicos generalmente coinciden en afirmar que todas esas cosas juegan un papel, un equipo de investigadores señaló en Nature Genetics que el momento del rito de pasar a la edad adulta no podría ser una cuestión de libre elección, como podríamos pensar. Hasta cierto punto, podría estar preprogramado en tu ADN.

En lo que se cree que es el primer estudio (y más profundo) de este tipo, los investigadores de la Universidad de Cambridge y otros lugares analizaron los datos de 125,000 hombres y mujeres que partipaban en el Biobanco británico, que contiene datos genéticos y otro tipo de información personal sobre cada individuo.

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