Considerado como el contaminante de corta vida más mortífero, el carbono negro fue el punto focal de una de las actividades paralelas de las negociaciones climáticas que se llevaron a cabo en Bonn para preparar la COP23.

“El carbono negro es un contaminante atmosférico que se forma durante la combustión de combustibles basados en carbono, incluyendo la biomasa y los combustibles fósiles”, explica Kathleen Mar, del Instituto de Estudios Avanzados para la Sostenibilidad de Potsdam (IASS, por sus siglas en inglés). Este centro de investigación alemán organizó, junto a la Coalición para el Clima y el Aire Limpio (CCAC, por sus siglas en inglés), un evento sobre los beneficios de la mitigación de dicho contaminante en el marco de las negociaciones climáticas, foro que contó con las experiencias de México y Chile como protagonistas.

El contaminante tiene consecuencias nefastas en la calidad del aire e impacta en la salud humana. “La exposición a corto y largo plazo al carbono negro está relacionada con la arritmia cardíaca y la variabilidad de la frecuencia cardiaca, la disminución de la función pulmonar y el desarrollo del asma, especialmente en niños”, dijo Mar. “De los contaminantes de corta vida, es el contaminante del aire que conduce al mayor número de muertes prematuras en todo el mundo”, aseguró.

DW con más detalles.

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