Este año Fondo Esperanza quiso destacar a todos las (os) emprendedoras (es) que se dedican con perseverancia y constancia a mantener vivo el patrimonio y tradiciones de nuestro país.

No importa el rubro del emprendimiento que se desarrolle, Fondo Esperanza (FE) siempre está para potenciar y prestar apoyo a quienes tienen un negocio y quieren surgir con él. En el norte ofreciendo pastelitos en la carretera y haciendo artesanías, en el centro vendiendo ropa y haciendo volantines, más hacia el sur los ricos platos cocinados en leña se huelen desde la entrada de cada pueblo y los colores de los tejidos adornan las ferias de las plazas. Así de diverso el trabajo que esforzadas(os) emprendedoras(es) de todo el país desarrollan dando un empuje, aportando a la economía y el desarrollo del país.

Espuelas, martillos, trompos y emboques realiza René Ramírez en Villarrica (IX Región). Lleva más de 30 años en este oficio vendiendo sus productos en ferias artesanales en todo el sur hasta Chiloé. Pero ante todo, se distingue por un producto muy peculiar, debido a que es el único artesano que hace pequeñas espuelas de madera impregnando en cada una su sello personal y ante todo, entregando mucho amor: “En varias ocasiones he tenido que dormir en los terminales, pasar frío, transportar el peso de mis productos pero eso no me desmorona. Me encanta lo que hago. Voy a morir haciendo esto”, señala.

Llega la primavera y con ella los aires dieciocheros, lo que dan paso a que el cielo se inunde de volantines de colores que entretienen a familias enteras. Y para mantener viva esta tradición existen emprendedores como Luis Navarro de la comuna de San Miguel (RM) que los siguen fabricando a mano o en imprenta: “Al principio los hacía para mí. Volantines de fantasía y calados (con distintos cortes de papel) con los colores nacionales, la “pechuga” (de blanco azul y rojo terminado en punta), el “pañuelo” (de cuatro tonalidades), “la dama” (rojo/blanco o negro/blanco emulando un tablero de ajedrez)”.

Y si de rigor hablamos, Leila Peña, de la Ligua V Región, representa a las tantas emprendedoras que salen adelante en nuestro país y hacen frente a cualquier tipo de contratiempo. Ha trabajado incansablemente para sacar adelante su negocio de mantas de huaso. Símbolo de una tradición chilena, ella también lo es del esfuerzo realizado por sacar sola a su familia adelante: “La Ligua es famosa y reconocida por el buen tejer. Se venden chalecos, mantas y ropa en lana e hilo, así como también, existen otras personas al igual que yo que se dedican a la venta de mantas, porque es un buen negocio en la zona. Mi trabajo es súper bien mirado porque es diferente” agrega.

La comida no puede quedar fuera, con ella se entrega el cariño y traspasa de generación en generación todos los secretos de nuestra idiosincrasia. Isabel Peña, de San Francisco de Mostazal en la VI Región, otra vez deja de manifiesto lo aguerrida que puede ser una emprendedora chilena. Formó su negocio de venta de comidas caseras “Isa-Ma” en honor a su hija mayor Isabel y su pareja Manuel y actualmente reparte en su auto comida por lugares cercanos viendo crecer su emprendimiento: “Ahí vienen los de las empanadas, nos decían cuando salíamos hacer los pedidos”, comenta orgullosa.

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