Asegura que el sonido y las imágenes de los juegos, que están consumiendo en mayor medida en este tiempo de confinamiento, puede producir está adicción permanente. Sin embargo, recalca que hábitos positivos como la higiene, también quedarán como parte de esta generación. Sobre si les costará volver a la normalidad, asegura que para ellos será más fácil, siempre y cuando les enseñemos que esta nueva vida, requiere de autocuidado, algo que están aprendiendo hoy. “Los padres deben estar atentos a los que los niños nos dicen”.

Los niños han demostrado estar enfrentando de mejor manera este periodo de confinamiento producto de la pandemia, incluso mucho mejor que los adultos. La realidad es distinta para cada uno de ellos, sin embargo, han encontrado qué hacer en el encierro y han buscado formas de entretenerse.

Es por eso, que volver a la “normalidad” no será un problema para este grupo y podrían adaptarse mucho mejor que los adultos. Así lo explica Fabiola Escobar, terapeuta certificada en Programación Neurolingüística y grafología, quien cree que ellos se adaptarán fácilmente, porque hay mucha memoria anterior y ante esto, la cuarentena no alcanza a generar alguna diferencia.

Sin embargo, hay un factor que debe ser atendido en este periodo de encierro, y es la posibilidad de que los más pequeños puedan crear algún tipo de adicción, lo que la profesional asegura que se puede generar, debido a la exposición continúa a los videojuegos.

“Se puede generar una adicción y hay que estar muy alerta a los videojuegos, al uso del computador o celular. Está demostrado que los niños generan adicciones muy rápidamente, por los sonidos de la música en los juegos, que generan anclajes auditivos y por supuesto por la imagen de lo que están mirando en el juego. Esos canales hacen que ciertos sonidos o ciertas imágenes y ciertos colores, generan adicciones a los juegos”, señala.

¿A qué debemos estar atentos? A la larga exposición que los niños tienen a los juegos, producto de papás que están todo el día trabajando y no pueden atenerlos y también a la información que reciben, que puede generar un estado de angustia, a la larga perjudicial para los más pequeños.

“Atender los que los hijos hablan, qué palabras están diciendo, si están repitiendo las palabras de las noticias, porque están todos viendo noticias negativas y eso genera miedo, alerta, exclamaciones. Hay que estar atentos a lo que comunican los papas o los adultos, porque los niños son reflejos de los adultos y una de las cosas que hay que tener mucho cuidado son las palabras que usan los padres para hablar de la pandemia, para hablar del virus”.

Fabiola Escobar, entrega también algunas recomendaciones, que nacen desde la Programación Neurolingüística y que pueden ayudar a los niños hoy y también cuando podamos salir nuevamente a la calle.

“Una de las costumbres claves es la higiene, la salud, la limpieza de las manos, darse cuenta que, aunque estén en la casa, en el encierro, hay una ducha diaria, hay un lavado de mano después de cada comida, antes de cada comida. La costumbre, la transformaría en la palabra hábito, que quede en ellos un hábito de aseo, muy bien arraigado, con la mejora en la salud y el autocuidado”.

Señala además que es bueno practicar algunas afirmaciones en familia, que van mejorando el estado de los niños hoy y en el futuro:

“En un momento en que estén todos reunidos, ya sea almuerzo o desayuno, que todos repitan una afirmación, como por ejemplo “cada día estamos mejor”, “cada día estamos más sanos”. Esas dos frases, logran que la mente conecte con el cuerpo y éste nos haga caso. A esto sumarle otros consejos, como programar una rutina de actividades diarias, un poco de movimiento de cuerpo, hacer gimnasia, yoga”.

La Programación Neurolingüística (PNL) es una metodología, a través de la cual llegamos a conocer cómo es nuestra realidad y qué nos gustaría cambiar. Nos permite indagar en nuestro mundo interior para llegar a descubrir nuestros grandes recursos internos y nos enseña la forma de poder utilizarlos para transformar nuestra realidad y crear la vida que realmente deseamos vivir.

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