La idea es que los huéspedes vivan las siete etapas de matices de la popular bebida para que puedan aplicarlas a su vida cotidiana. La moraleja es ver la vida como si fueras un tequila.

En 1991, el empresario mexicano Carlos Hernández Ramos inició la construcción de una nueva fábrica de tequila, en el municipio del estado de Jalisco que lleva el mismo nombre de la popular bebida.

Ése fue el inicio de toda una experiencia que culminó con la construcción de un extraño hotel dentro de la fábrica en el que los cuartos son barricas de tequila gigantes adaptadas para dar alojamiento a visitantes interesados en conocer todo el proceso que involucra a la bebida: desde la siembra del agave, la materia prima para su elaboración, hasta la producción.HOTEL TEQUILA 02

«Cuando terminamos de construir la fábrica, la idea era desde entonces desarrollar toda una experiencia alrededor del tequila. Organizamos recorridos para turistas, tenemos un museo, una taberna y buscando otras ideas y viajando por otros países me puse a pensar que si en Europa los castillos los volvieron hoteles, si hay hoteles de hielo y otros hoteles bajo el mar ¿por qué no podía tener un hotel con cuartos en barricas?», cuenta a InfobaeCarlos Hernández Ramos.

Infobae con más detalles.

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