La Dra. Nelly Baeza, directora del Centro de Salud Pública U. Central, explica que el cambio al horario de verano nos suele afectar más, ya que debemos dormir una hora menos el día anterior.

El próximo sábado 11 de agosto, cuando aún el frío no se ha retirado, debemos prepararnos para estrenar el “horario de verano”, que nos obligará a despertar y comenzar nuestras actividades una hora antes. ¿Qué efectos puede traer a nuestra salud y estado de ánimo?

nellyPara la Dra. Nelly Baeza, directora de Centro de Salud Pública de la Universidad Central, los niños son los más afectados por este cambio de hora, porque “su ciclo sueño-vigilia es poco flexible y necesitan más tiempo para adaptarse”. La académica explica que el ciclo sueño-vigilia se ve impactado con la presencia de la luz y los horarios cotidianos, por lo que “este cambio de hora nos influiría más, ya que debemos dormir una hora menos que el día anterior, y adaptarnos a ello es lento”.

Para atenuar estos efectos, lo ideal es comenzar, al menos cuatro días antes del cambio de hora, con un proceso de adaptación. Se debe iniciar el descanso nocturno 15 minutos antes y programar el despertador, para la mañana siguiente, también con 15 minutos de antelación. “De esta manera, lograremos, en cuatro días, sumar 1 hora antes para dormir y adaptarnos al cambio de horario con menos dificultad”, agregó la facultativa.

Y pese a que durante la próxima semana registraremos un día feriado, el miércoles 15 de agosto, que colaboraría en esta adaptación, la Dra. Baeza adelanta que la próxima semana será más agotadora de lo habitual.

Para que el nuevo cambio de hora no nos afecte más de la cuenta, la directora del Centro de Salud Pública U. Central, recomienda:

  • Ir a acostarse 10 o 15 minutos más temprano, pocos días antes del cambio.
  • Evitar el consumo de alcohol, café y bebidas con cafeína antes de ir a dormir, además de no fumar.
  • No dejar tareas que requieran de máxima concentración o responsabilidad para las últimas de la noche.
  • Conservar las horas de comida según el horario antiguo e irlas cambiando lentamente, tomando de tres a cinco días para llegar al horario nuevo.
  • No realizar ejercicios pesados antes de ir a dormir. Se recomienda practicar actividades como yoga o técnicas de relajación, entre otras.
  • Dejar el dormitorio sólo para dormir y descansar, evitando la exposición a pantallas como la TV o el computador.

 

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