Hemos recogido las recomendaciones para reducir el colesterol que han dejado los científicos de todo el mundo.

ACEITE DE OLIVA

“El aceite de oliva virgen tiene beneficios sobre el perfil lipídico porque es rico en compuesto antioxidantes”, Montserrat Fitó, Cardiovascular Risk and Nutrition Research Group (CARIN).

 “Además de mejorar el colesterol total en sangre (sube el colesterol bueno HDL y reduce el malo LDL), el aceite de oliva también baja la presión arterial alta y controla el metabolismo de la glucosa”, Francisco Pérez Jiménez, Catedrático de Medicina de la Universidad de Córdoba y Jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Reina Sofía/Universidad de Córdoba.

Los nutricionistas aconsejan tomar unos 40-45 gramos de aceite de oliva al día, lo que equivale a 50 miligramos para cocinar y en crudo o 20-25 gramos al día, es decir, unos 25 miligramos en crudo (unas dos cucharadas soperas) de aceite de oliva virgen extra. Una dosis muy beneficiosa para la salud de nuestro corazón, ya que puede reducir al menos tres factores de riesgo cardiovascular.

NUECES

Las nueces aportan ácidos grasos omega 3 de origen vegetal (ácido alfa-linolénico (AAL). Cada ración de nueces, unos 28 gramos, contiene 2,5 gramos de ácido alfa-linolénico. Además estos frutos secos son ricos en proteínas (arginina), fibra dietética y antioxidantes como los tocoferoles, y otros compuestos fitoquímicos que protegen de los efectos perjudiciales de los radicales libres.

El estudio PREDIMED revelaba hace un año que consumir frutos secos regularmente -se aconseja una dosis total de 30 gramos al día- se asocia con una reducción del 50 por ciento en la incidencia de diabetes y una reducción del 30 por ciento en la enfermedad coronaria.

Tomar un puñado de frutos secos cada día protege de la enfermedad coronaria. “Es simple pero relevante”, Dr. Joan Sabate, Department of Nutrition, Loma Linda University, Loma Linda, California (EEUU).

DIETA MEDITERRÁNEA

“Una alimentación patrón como la dieta mediterránea basada en el consumo elevado de vegetales, legumbres, fruta y cereales, consumo regular pero moderado de vino, consumo moderado de carne blanca y pescado, consumo moderado de lácteos y un bajo consumo de carne roja y de grasa produce una reducción del colesterol total o colesterol malo (LDL) y un aumento del colesterol bueno (HDL) tanto en la población sana como en personas con riesgo cardiovascular”, Montserrat  Fitó, Cardiovascular Risk and Nutrition Research Group (CARIN)

“Pudimos observar que a los tres meses de mejorar nuestra alimentación y aproximarla a la dieta mediterránea tradicional, ya se observaba una reducción en las cifras de presión arterial, un mejor perfil lipídico (colesterol) y menores concentraciones plasmáticas de glucemia e insulina, por lo que estos resultados demuestran que nunca es tarde para comer mejor, tengamos la edad que tengamos. Siempre es una buena opción cambiarnos a la dieta mediterránea”, Dr. Ramón Estruch, Servicio de Medicina Interna, Hospital Clínic, IDIBAPS.

«Es importante seguir una alimentación rica en antioxidantes, como la dieta mediterránea, porque lo que se consume en la dieta va a afectar a la estructura de las membranas de nuestras células, que tienen que estar en un medio con máxima antioxidación», Lina Badimon, investigadora experta en enfermedades del corazón.

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