«NO LLEGÓ A DORMIR» EL LADO B DE FIESTAS PATRIAS

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Se mezcla la angustia con la desconfianza. Lo invade la ansiedad y se hace necesario un diálogo claro con su pareja. Quien no ha quedado “con el credo en la boca”, cuando la pareja no sale a una fiesta y no llega a una hora prudente: vueltas en la cama, imposible conciliar el sueño, marcas el celular y está apagado. Es hora de conversar.

 

Además de combatir la angustia que le representa creer que algo malo le haya ocurrido, tiene que enfrentarse también a pensamientos encaminados a una posible infidelidad.  Usted no sabe si llorar o llamar a Los hospitales, si esperar o llamar a los amigos de su pareja en horas de la madrugada. Lo cierto es que avanza la mañana y definitivamente no llegó a dormir.

Expertos hablan sobre la forma de abordar ese instante en el que le gana la angustia y la ansiedad y le explica qué debe quedar claro en ese primer diálogo. También abordan el tema de las personas que aceptan este tipo de dinámicas de sus parejas. ¿Por qué lo aceptan? Los profesionales brindan pautas para que se sobrevaloren y redireccionen su relación de pareja o digan adiós.

 

Si no es la primera vez que lo hace

Si ya había ocurrido y el  tema había quedado clarito, porque volvió a pasar. Los profesionales, indican que eso es porque existe un bajo sentido de compromiso por parte de la pareja, un nulo respeto a los compromisos y al bienestar emocional del otro. Muchas veces el egocentrismo de quien abusa de su propia libertad con menoscabo del otro, es importante hacérselo saber y dejar claro los límites y acuerdos.

Si es la infidelidad el motor de causa, ahí sostienen que será necesario indagar si siente sus necesidades emocionales y afectivas solventadas en la relación de los dos o cuál podría ser la razón por la cual prefiera estar ausente o alejado una y otra vez.

Por último, llaman a descubrir lo realmente importante de aquella falta. Conocer cuál es el motivo de la insatisfacción en la relación de pareja estable, pues ahí puede ser que no exista la madurez suficiente para llevar la vida comprometida y con obligaciones.

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