Hasta hace pocos años las relaciones de pareja han estado dominadas por una concepción muy específica sobre lo que es el amor: el amor romántico.

Esta idea de afectividad transforma el amor en algo que es compartido en exclusiva por dos personas, las cuales tienen un trato íntimo entre sí que no utilizan con los demás, y también está relacionado con la concepción moderna del amor platónico en el que se idealiza a la pareja. Sin embargo, en los países occidentales está echando raíces otra forma de entender las relaciones amorosas: el poliamor.

El término poliamor fue acuñado por Morning Glory Zell-Ravenheart en el año 1990 y desde entonces se ha ido haciendo popular, como idea y como filosofía de vida, en muchos países occidentales.

En términos generales, el poliamor es la tendencia, preferencia o hábito de relacionarse amorosamente con más de una persona a la vez y en un contexto en el que todas las personas involucradas son conscientes de esta situación. El poliamor, por tanto, no tiene a la pareja como unidad fundamental en la que las personas intercambian conductas afectivas e íntimas, y eso no significa que se estén cometiendo infidelidades.

Por otro lado, hay muchas maneras de vivir el poliamor, y el hecho de que más de dos personas puedan participar en una relación poliamorosa no hace sino ampliar el número de posibilidades, De hecho, como el poliamor es una manera de gestionar la afectividad y no necesariamente el sexo, puede ocurrir que todas las personas que participan en un grupo de poliamor tengan distintas orientaciones sexuales o simplemente no tengan sexo; y también puede pasar que algunas sí tengan relaciones íntimas de este tipo y otras no.

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