¿Qué transmite nuestro cuerpo?

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Así como se dice que una imagen vale más que mil palabras, también un gesto o determinadas formas de movernos pueden ser mucho más elocuentes y dar prueba de ciertos estados de ánimo, de nuestras seguridades e inseguridades.  Un detalle indispensable de tener en cuenta, porque puede hacer la diferencia a la hora de buscar empleo o al relacionarnos con otras personas.

A veces con sólo mirar a una persona podemos saber acerca de su estado de ánimo o determinar su nivel de jerarquía laboral. Y ello, porque el lenguaje corporal refleja tanto nuestros sentimientos como nuestra personalidad. Clave es, por ejemplo, el contacto visual, qué tan relajado es nuestro entrecejo, cómo es la postura de los hombros, el movimiento de las manos y dedos, qué tan cerca nos ubicamos del otro e, incluso, cómo respiramos.

En este contexto, tomar conciencia de cómo nos movemos en el mundo en las diversas situaciones que nos toca enfrentar es básico y una herramienta útil es el Coaching Corporal.

“El Coaching Corporal es una forma distinta y directa de conocerse a uno mismo. A través del conocimiento del cuerpo, es decir, cómo camino, cuáles son las tensiones corporales que tengo, hacia dónde me muevo, etc., vamos reconociendo quiénes somos, desde un lugar muy práctico y simple: el cuerpo”, señala Fernanda Pazols, actriz de teatro físico, Coach Ontológica y profesora del Taller de Coaching Corporal que dictará en la Universidad del Pacífico.

En este taller de autoconocimiento, es posible descubrir cómo nos movemos en el día a día, si soy disperso, si concreto mis objetivos o si soy muy rígido, y realizar ciertos ejercicios para hacer modificaciones. “En la medida que más nos conocemos, nos aceptamos y podemos modificar y/o trabajar lo que queramos cambiar de nosotros. Por ejemplo, la timidez es un no querer mostrarme frente a otros, vergüenza a como soy. Por lo tanto, a través de este taller, primero me conozco, me acepto, me muestro y ya está. Y para eso no se hacen sesiones psicológicas, sino que todo es corporal. Por ejemplo, si modifico un poco la postura de mis hombros, entra más aire a mi cuerpo, por lo tanto mi voz sale más fuerte y eso me da seguridad”, indica la docente.

Para la profesora del Taller, el cuerpo es un mapa que hay que aprender a mirar. “Partamos de la base que no somos algo absoluto y que nadie es mentiroso, confiable o amable en todos los dominios de su vida. Sin embargo, sí es posible reconocer las disposiciones corporales generales de cada uno, que son cinco: Resolución, Estabilidad, Flexibilidad, Apertura y Centro. Cada una de estas disposiciones se relacionan directamente con una emoción y cada emoción te lleva a, por ejemplo, mentir, confiar, trabajar, etc. Es una malla que se abre y que se teje constantemente”, afirma Fernanda Pazols.

Coaching Corporal en lo laboral y escolar

Parte de los efectos positivos del Coaching Corporal es el partido que se le puede sacar en el ámbito laboral. “Para los jóvenes o personas que necesiten presentarse a reuniones de trabajo, entrevistas laborales, en fin, este taller puede ser una gran puerta para segurizarse, porque finalmente de eso se trata, me acepto y me muestro; reconozco cuál es mi oferta en este mundo y la ofrezco. Pero lo más importante, es la posibilidad de descubrir realmente cuál es la oferta que soy, qué me hace único e irrepetible, y si eso lo tengo claro, siento corporalmente la confianza de mi oferta, me muevo desde ese lugar, con el consecuente éxito en la reunión o entrevista de trabajo”, asegura.

 

Para Fernanda Pazols, este tipo de herramientas son muy efectivas para mejorar el clima laboral y escolar. “Se genera un espacio de confianza en el grupo y la confianza es el eje principal para tener un buen ambiente laboral. Te acepto y me acepto, te conozco y me conozco”, concluye.

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