A pesar de ser un riesgo para la salud, esta peligrosa tendencia «encanta a los hombres», según su promotora.

Cada mañana, en el barrio de Realengo, en el oeste de Río de Janeiro, una fila de mujeres espera a que Erika Romero les abra las puertas de su terraza, donde se disponen a conseguir la mejor ‘marquinha’.

Alrededor de 30 mujeres toman el sol durante tres horas al día en la terraza de Romero, casi sin protección para la piel y sin vestir nada más que cinta adhesiva en sus partes íntimas. El objetivo de estas sesiones es conseguir la ‘marquinha’, es decir, la máxima demarcación posible de las líneas de bronceado.

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